Navegando, atrapado en esta jaula infernal, al lado de otras almas condenadas y cansadas, muchas con un extinto brillo en sus ojos, algunas sonríen, no deben estar muy sanas de sus cabezas, otras ya con signos de putrefacción que con el calor de este draconiano Sol eleva los humos de los cuerpos muertos que intoxican mi olfato y por si el mismo averno no fuese ya despiadado este cruel barquero sigue cosechando, arrojando más y más cuerpos exiguos de voluntad al interior de esta ya miserable y apretada barca, chocando unos con otros tratando de buscar un mejor sitio que no torture sus costados de su ya agotada humanidad.
Con cada parada que este Caronte realiza, algunas pobres almas escapan, sin embargo, son aún más las que su avara y glotona barca engulle y siempre con su repetitivo y vociferante anuncio “¡Aún caben más!, ¡Muévanse!”, no puede ser más insufrible este demonio. Ya vendrá mi oportunidad de ser libre pero mientras el momento llega comparto este viaje con estas desgraciadas esencias. La barca se detiene ¡Es mi oportunidad! Me lanzo a la libertad fuera de las entrañas de esta prisión y toco tierra firme. De inmediato mis carnes sienten alivio y mi nariz respira una atmosfera libre de miasmas. Miro al frente, mi destino es claro: las puertas del Edén. Inicio mi caminata sintiendo el peso muerto no solo de mi materia sino también de mi espíritu, más la esperanza me brinda alas y diligente llego a mi destino. Abro la puerta que obstruye mi camino y soy recibido por el más hermoso de los ángeles.
—¿Cómo estuvo tú día? — inquiere.
—Cansado — contesto. Ella me dirige su más hermosa sonrisa y me rodea con sus abrazos. La bruma oscura que me rodeaba se aleja y la pesadez de mi cuerpo se aligera.
—Ya estás en casa —me dice sin soltarme.
—Ya estoy en casa — le contesto a mi cama
Isaías Augusto
Perfecta descripción de lo que se siente el camino a casa, me identifique bastante, ademas de que es una manera muy poética de describir la realidad que podría parecer banal. Me gusta la valorización que le das a eventos así =)
ResponderBorrarGracias por tus comentarios pequeña. De hecho fue el 380 que provocó esta pequeña posesión literaria XD, pues fue algo experimental, nunca había tratado de describir algo cotidiano, intentaré hacerlo más seguido, claro, con referencias al infierno como este, culpa a Dante.
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