Naufrago, en este oscuro océano de pensamientos
Etéreas, gélidas aguas que afligen y embaten mi corazón
¡Oh bella Luna!, guíame pues solo veo este insondable
mar
Brinda tú amable luz a este que en su fuerza desconfía
O envía uno de tus luceros a hacerle compañía
Isaías Augusto
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