sábado, 26 de abril de 2014

Pétalos

No recuerdo el día pero era otoño, esos días llevaba en mi alma una vacío y una tristeza, mis pasos eran lentos y pesados y mis ojos vagamente miraban algo más que el suelo, no había nada que valiera la pena mirar. Una tarde, los muros de mi habitación parecían mirarme, acosarme, sofocarme por lo que decidí caminar a un parque y sentarme a respirar, sin embargo, pensamientos oscuros como cuervos torturaban aún mi alma, aún cargaba con la tristeza y el vacío ¿Cuánto tiempo pasó? No lo sé, pero en cierto momento una figura se acercó a mí.

—Joven, no debes sentirte así — Dijo una melodiosa voz de mujer. Levante la mirada y le vi. Llevaba un vestido rojo con algunos adornos blancos, su silueta era exquisita, esa la misma representación de la juventud y la sensualidad, llevaba en su cabello un conjunto de flores de bellos colores y de una belleza acentuada aunque ella parecía adornar a la flores. Mientras le miraba ella sonreía con la más encantadora de las sonrisas, tomó una de las flores que yacían en su cabello y me la ofreció — Toma, es para ti.

—Está marchita — replique.

—Pero volverá a florecer, si cuidado tienes. Sus marchitos pétalos caerán poco a poco y en algún momento otros nuevos y más hermoso ocuparan su lugar. Un día una linda chica buscará una flor y esa flor será esta — decía mientras sostenía su mágica sonrisa.

—Lindo pensamiento — conteste y tomé la flor ofrecida y mientras le miraba le pregunto sin mirarla sino observando la flor — ¿De verdad crees que eso pasará?

—Nací en esta tierra, la de tus antepasados. Soy la bella flor, la flor preciosa, el pájaro florido y con ese regalo que te he dado te concedo mi favor

— ¿Qué quieres de…?—detengo mi pregunta pues a levantar mi mirada ella ya no se encontraba. Miré de un lado a otro pero no pude verla —No importa — dije — ¿De verdad florecerá de nuevo? — Pregunte a mis adentros mientras sonreía — lo esperaré — me levante del asiento en el que estaba y emprendí de nuevo mi camino a casa, guardando en mi pecho una flor que perdiendo sus pétalos está.

Isaías Augusto

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